Diógenes y otros cínicos

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Jean-Léon_Gérôme_-_Diogenes_-_Walters_37131

En la Atenas del siglo IV a.C vivió Diógenes el Cínico (en griego antiguo kynikos, “el perruno”), un contemporáneo de Platón. Diógenes era oriundo de Sinope, de donde fue exiliado por falsficar moneda. En Atenas se dedicó a la filosofía, siendo uno de los fundadores de la escuela del cinismo. Diógenes sostenía que la felicidad humana era incompatible con la civilización, y en consecuencia vivió una vida austera y alejada de los lujos. Vivía en una tinaja en el mercado de Atenas, sus posesiones se limitaban a lo que llevaba encima y era muy propenso a realizar stunts promocionales de su punto de vista: salía a las calles con una linterna encendida (en pleno día!) buscando a los gritos a “un ciudadano honesto”, que obviamente jamás encontró. En otra ocasión se dice que Alejandro Magno vio a Diógenes revisando una pila de huesos humanos. Cuando el rey le pregunta a Diógenes qué estaba buscando, el filósofo contestó “Los huesos de tu padre. No puedo distinguirlos de los de un esclavo.”

Waterhouse-DiogenesHoy de Diógenes sólo nos quedan anécdotas, porque su obra escrita, si efectivamente existió, se ha perdido. Pero podemos apreciar que, antes que nada, Diógenes no era un teórico, sino una persona eminentemente práctica, y su principal herramienta para convencer a sus oponentes era el ejemplo. Diógenes vivió lo que predicaba, y no le importaba ser visto como un excéntrico o un loco. La escuela filosófica que fundó, el cinismo, pregonaba sus mismos valores: para los cínicos una buena vida era aquella vivida en virtud, en contacto con la real naturaleza humana, rechazando el deseo de fama, riqueza y poder.

Con el tiempo, el significado de cinismo fue cambiando. Hoy la Real Academia Española lo define como “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”, que es exactamente lo opuesto a lo que predicaba Diógenes. En otros idiomas, la palabra tiene otras connotaciones. En inglés, por ejemplo, la definición del adjetivo “cynical” es “contemptuously distrustful of human nature and motives “. Extrapolando, el cinismo moderno anglosajón sería algo así como “la desconfianza despectiva de la naturaleza humana y sus motivos”.

En épocas electorales, es esta clase de descreímiento el que florece. Siempre aparece algún iluminado que desconfía de todo y de todos. Que todos los políticos son lo mismo. Que el sistema es corrupto. Y que todos somos unos idiotas que habilitamos eso. En general votan en blanco o alguna expresión de testimonial antisistema. Pero su compromiso cívico queda en eso: en denunciarlo todo sin por ello ofrecer una mejor alternativa. Y pasadas las elecciones, vuelven a ignorar por completo la cosa pública, pero su actitud es la misma en todas las esferas de la vida, sin distinción.

Seth Rogen en This Is The EndEstos descreídos heredaron la crítica social de Diógenes, pero no su forma de liderar con el ejemplo. Diógenes sabía que no podía bramar contra las instituciones corruptas y decadentes viviendo como un rico ateniense atendido por sus esclavos. Sus pretendidos sucesores modernos, en cambio, no tienen problema en chillar en contra de todo y de todos mientras viven como el personaje de Seth Rogen en… casi cualquiera de sus películas, de hecho.

Hay una edad en la que conductas como estas son comprensibles. Se llama adolescencia. Si un adolescente expresa su furia contra el sistema mientras escucha a Rage Against The Machine (¡OK, es un adolescente de hace 15 años!), es normal. Pero de un adulto uno espera otra cosa. Uno espera que entienda que a veces ninguna de las alternativas está a la altura de lo que querríamos. Que los ideales son precisamente eso, ideales, y que si bien no podemos vivirlos plenamente todo el tiempo, siempre están ahí para aspirar a ellos como objetivo. Que a veces es mejor aceptar una victoria parcial (¡o incluso una derrota parcial!) que inmolarse en un suicidio testimonial. Y que, en última instancia, si no nos gusta el mundo que tenemos enfrente, la única alternativa es trabajar para cambiarlo y ponerle el cuerpo, no publicar diatribas en redes sociales.

Si vas a ser un cínico, sé como Diógenes.

Imágenes
1) “Jean-Léon Gérôme – Diogenes – Walters 37131” de Jean-Léon Gérôme – Walters Art Museum. Dominio Público via Wikimedia Commons

2) “Waterhouse-Diogenes” by John William Waterhouse . Dominio Público via Wikimedia Commons

3) Captura This is the End, de Seth Rogen y Evan Goldberg. Columbia Pictures.

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